La seguridad en el puesto de trabajo es el pilar fundamental que garantiza la resiliencia operativa de cualquier organización, especialmente en las Entidades Locales (EELL). En un entorno donde las amenazas digitales evolucionan constantemente, el equipo informático del empleado ha dejado de ser una simple herramienta para convertirse en la primera línea de defensa de la institución .
Implementar controles de seguridad robustos no solo protege la infraestructura técnica, sino que asegura tres activos críticos:
Entender la oficina como un espacio seguro —tanto física como digitalmente— permite que el flujo de trabajo sea eficiente, legalmente cumplidor y, sobre todo, resistente ante las crisis del ciberespacio.
